viernes, 2 de marzo de 2012

REFLEXIONES DE UN VIAJERO E LAS ESTRELLAS

A lo largo de los años que llevo observando a la humanidad de ese bello planeta, he podido constatar que los seres humanos, ademas de olvidadizos -lo que les lleva a repetir sistemáticamente los mismos errores-, tampoco ejercen el sagrado rito de cuestionarse, de vez en cuando, sus creencias. Dais por supuesto que aquello en lo que un día pusisteis vuestra fe sigue inmutable y es posible que el objeto de vuestra creencias no haya cambiado, pero ¿y tú?, ¿as cambiado tú?, ¿sigues pensando igual sobre todo aquello que forma el corpus de tus creencias?. Esto lo digo porque me sorprende ver cómo muchos de los que han llevado una vida entregados fielmente a la practica religiosa, sin cuestionarse ninguno de los preceptos que su religión les haya ido inculcando, cuando se enfrentan a una enfermedad grave, o a un revés económico o a la muerte propia o de un ser querido, su fe se tambalea, el miedo sustituye a su seguridad en la divinidad y busca desesperadamente un remedio a sus males más cerca de lo tangible , de lo que puede manejar en el mundo material. Pero también me ha sorprendido observar a esos otros que nunca han hecho alarde de su religiosidad y que, ante las mismas circunstancias, reaccionan de una manera más coherente con su condición humana, sacando de dentro recursos internos que les llevan a enfrentarse a esas circunstancias adversas con un espíritu alejado del victimismo y más cercano a la conexión con las fuentes de donde todo procede, incluida la sanación de cuerpo y alma.

El ser humano debería preguntarse de vez en cuando: ¿Yo, en que creo? y luego debería ser coherente con la respuesta. He podido comprobar últimamente cómo el amor es capaz unir a las personas para, entre todos,  conseguir que los milagros se manifiesten en forma de recuperación física de alguien por quien la medicina oficial no creía que fuera posible.

La fe en las fuerzas cósmicas, en los Médicos del Cielo, en la creencia- tantas veces expresada- de que el amor todo lo puede, es un camino que el ser humano del actual siglo debe recorrer para alcanzar la seguridad en el camino que forma su propia vida , alejándose de los vaticinios catastróficos que hablan del fin del mundo a plazo fijo. Todo está por hacer pero también debe ser hecho en un ambiente de libertad, de conciencia, de justicia,....pero sobre todo de creencias firmes, lejos de manipulaciones sectarias, sean estas de tipo religioso, político o económico.

Finalmente, el camino de la vida es el camino que indica el corazón, porque el corazón no entiende de otra cosa que no sea el mundo de las emociones, de la comunicación profunda con otros seres humanos y la relación con todo aquello que forma parte de lo "superior". Esas son creencias internas que forman parte del ser humano independiente de su origen, de su raza o de su condición social, y para vivirlas sólo hay que preguntarse de vez en cuando, con la mano en el corazón: Y yo ¿en que creo realmente?-

Por Shaogen

2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo Shaogen. Gracias por tu mensaje. Abrazos mil.

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  2. es genial el tema shaogen espero que pongas mas

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