sábado, 9 de abril de 2011

REFLEXIONES DE UN VIAJERO DE LAS ESTRELLAS

A veces la vida parece que mira para otro lado, sobre todo cuando se anteponen los intereses económicos a los de la gente, gente que sufre, que necesita de la generosidad de sus semejantes. La Roma antigua desapareció cuando los padres de la patria creyeron que el egregor de Roma llegaría a los confines del mundo por siempre jamás y que ese egregor lo mantenían ellos, el senado y los césares, en definitiva los privilegiados que tomaban decisiones que afectan al pueblo del que eran representantes.

Algo parecido sucede en la actualidad en aquellas partes de vuestro mundo donde están instalados los actuales <<césares>>, aquellos personajes que se autodenominan los patriarcas de la revolución.Está pasando en el mundo árabe pero pronto llegará a Asia, a Hispanoamérica, a Africa.... La revolución que llega es la de las gentes, la de la fuerza interior, la de la solidaridad y la libertad por encima de las creencias religiosas o políticas.


Desde la posición de un observador independiente, como es mi caso, es muy fácil comprobar como los ciclos se repiten pero cada vez una octava por encima del anterior. Cayó el Muro de Berlín y todo el mundo pensó que ése era el principio del fin de las dictaduras.... y en realidad lo fue, aunque hayan pasado 25 años, pero es que las semillas de los cambios de civilización tardan lo que tardan en eclosionar.


Se derrumban las civilizaciones, sistemas políticos e incluso religiosos de la misma forma en que desaparecen estrellas, galaxias y sistemas planetarios. La fuerza centrifuga expulsa a aquellos que se convierten en parásitos energéticos, de la misma manera que el sistema inmune elimina a los elementos patógenos del cuerpo.


La vida quiere volver a reinar en un planeta que se creó para albergarla , un planeta que no puede permitir  que los parasitos campen a sus anchas, y aunque no os lo creáis, vuestro planeta es muy sensible a la demanda de sus habitantes, sean seres humanos, animales o plantas, y genera los anticuerpos necesarios para expulsar de su cuerpo a todos aquellos que se han convertido en elementos patógenos, por eso no es de extrañar que últimamente haya tantas convulsiones planetarias, convulsiones de las que los volcanes y terremotos son simples reflejos de esas otras convulsiones que está protagonizando el ser humano en cada lugar del planeta donde se esconden los elementos patógenos que lo degradan.


Atentos, pues, a las manifestaciones planetarias y a las manifestaciones humanas de los últimos tiempos, porque todas ellas van dirigidas a conseguir un mundo con más luz, más energía y mas libertad.

3 comentarios:

  1. Me parece simplemente maravilloso como lo expresaste. Un abrazo grande

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  2. Nos ha tocado, dicen que somos afortunados, de vivir estos momentos. Tengo que trabajar la paciencia...........pero tenga tantas ganas de que los cambios lleguen ya. Gracias por compartir.
    Mila

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