viernes, 1 de abril de 2011

REFLEXIONES DE UN VIAJERO DE LAS ESTRELLAS

A veces los ruidos de la noche nos sobresaltan porque desconocemos su origen. Estamos acostumbrados a los sonidos cotidianos y los que surgen de la oscuridad de la noche nos atemorizan, nos llenan de terror.


De la misma forma, cuando de lo oculto llegan ecos, nos asustamos pensando que, tal como nos han enseñado desde pequeños, esas cosas no pueden ser buenas y es que lo oculto siempre a tenido mala fama , quizás porque no es manejable.


Normalmente las cosas se aceptan como verdaderas si están escritas en libros o periódicos y si se ven en la televisión o se oyen en la radio, pero lo que no está manifestado ( aunque forma parte indisoluble del ser humano ) no suele ser tenido en cuenta.


Las religiones, por ejemplo, son exotéricas y. salvo honrosas excepciones, no tienen contenido esotérico, porque lo que les importa es que la gente les conozca y les soporte económicamente, y por eso lejos de enseñar a desvincularse de ellas para encontrar a Dios dentro de cada uno, mantienen a sus fieles dentro de la ignorancia, el miedo, la superstición, los rituales inexplicados y y el compromiso económico basado en una fe ciega en la salvación.


Lo oculto vive en el corazón del ser humano y ahí es inalcanzable, por tanto, no es manipulable; la manipulación se apoya en el miedo, por eso pervive en el tiempo, porque el miedo forma parte de la  psique  casi desde el nacimiento.


El ser humano es bueno por naturaleza y también miedoso, porque lo ha aprendido a lo largo de su vida, y es sobre ese miedo donde se sustenta la idea de que hay un mundo mejor al que las religiones le pueden llevar, un paraíso que no está en este mundo, pero eso es la gran mentira, un mundo mejor está en este mundo, no en el más allá, y se alcanza cuando se pierde el miedo y se pierde el miedo escuchando al corazón, a lo oculto, aquello de lo que se han apoderada las religiones, como si ellas conocieran que hay ahí cuando en realidad no tienen ni idea.


El corazón humano es la casa del espíritu o conexión con Dios, por tanto buscar a Dios fuera de nosotros es perderse en el intrincado laberinto que forman las liturgias diseñadas por las diferentes religiones.


En fin que la fe se debe depositar en el ser humano, no en las instituciones que no enseñan la verdad y solo nos atemorizan.


Pensad que la vida es un don precioso, un paréntesis entre dos estancias en lo oculto.

2 comentarios:

  1. Octavio, no puedo estar mas de acuerdo con lo que nos cuentas. Un abrazo y a disfrutar en el spa, que con estos calores apetece estar a remojo...Un abrazo amigo !!

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